Y me dijeron escribe y aquí estoy, tirada en el césped de mi casa escuchando a las motos pasar, a los jóvenes gritando "vamos a beber hasta morir" y lo único que me sale es reírme con ellos. Ya no me gusta beber porque me recuerda a ti y a mi (¿en que momento dejó de ser nosotros?) y porque las resacas no son lo mismo desde que no vienes a decirme que me levante, que el dolor de cabeza no se va a ir aunque me quede tirada en tus sábanas. Y ahora sé que dejaste de llevar razón cuando pegaste aquel portazo. Era cierto, el dolor de cabeza iba a seguir estando ahí; pero todo lo demás lo dejé en tus sábanas, incluso mi manera de quererte.
Y ahora son las 21:04 y los que quieren beber hasta morir me dicen que tal vez no te olvidaré fácilmente, pero que desde luego estas no son formas. Y vale, no voy a beber hasta morir... pero esta noche beberé hasta olvidar.
miércoles, 30 de julio de 2014
domingo, 4 de mayo de 2014
seventeen candles
Se fue una mañana a Texas e iluminó los Estado Unidos con su sonrisa. Me abrazó por última vez un 5 de agosto y juntos lloramos lo que nunca imaginé que lloraría por alguien. Que hace 3 años con un simple hola me demostró que era el mejor amigo que todos buscamos, con el que pelearnos vale la pena. Que gritarnos es otra de las muchas formas que tenemos de querernos, y que ni a 8000 km me olvido de su risa, ni de sus gustos, ni de lo que más odia. Y cómo olvidar su afán por ponernos motes a todos los que le rodeamos. Que por supuesto no me separo ni olvido de sus regalos de Navidad, ni de su última carta, ni del último abrazo. Quizá al principio no valorábamos lo que teníamos a nuestro lado, ni lo que nos hacía sonreír, pero un buen día después de unos gritos nos dimos que cuenta que teníamos lo mejor de cada cosa, lo mejor de una amistad, lo mejor de quererse con locura, lo mejor de ser como hermanos.
Que en estos nueve meses que llevo sin leer su sonrisa he tenido momentos malos, en los que me hubiera encantado coger el teléfono y marcar para escuchar un simple "¿quién?" y dejar de llorar aunque sean unos segundos, aunque luego no valga de nada porque la impotencia no me deje hablar. Pero ahí estaría él, detrás del teléfono diciéndome "tranquila Ann, nadie merece que llores" y yo me sentiría un poco mejor. Y por supuesto, me hubiera encantado llamarle para decirle gritando que todo va bien, que aquí en Madrid el cielo sigue siendo azul, que mis ojos siguen brillando y que le echo de menos como nunca. Que después de estar ocho horas en quirófano todo va mejor, y que los días sin ti son duros, pero que acaban rápido porque necesito que vuelvas.
Porque quizá no tiene un amor en cada aeropuerto, pero tiene un montón de amigos esperándole en cada barrio de Madrid.
Y es que hoy mi mejor amigo cumple 17 primaveras. Aunque sea a 8000 km de mí tengo claro que siempre estarás ahí, regañándome y ante todo queriéndome.
Felicidades mi niño, te quiero como nunca y que te espero aquí, que este fin de semana empieza a acabarse, y yo empiezo a desesperarme.
Happy birthday my dear.
Doble A eterno.
Que en estos nueve meses que llevo sin leer su sonrisa he tenido momentos malos, en los que me hubiera encantado coger el teléfono y marcar para escuchar un simple "¿quién?" y dejar de llorar aunque sean unos segundos, aunque luego no valga de nada porque la impotencia no me deje hablar. Pero ahí estaría él, detrás del teléfono diciéndome "tranquila Ann, nadie merece que llores" y yo me sentiría un poco mejor. Y por supuesto, me hubiera encantado llamarle para decirle gritando que todo va bien, que aquí en Madrid el cielo sigue siendo azul, que mis ojos siguen brillando y que le echo de menos como nunca. Que después de estar ocho horas en quirófano todo va mejor, y que los días sin ti son duros, pero que acaban rápido porque necesito que vuelvas.
Porque quizá no tiene un amor en cada aeropuerto, pero tiene un montón de amigos esperándole en cada barrio de Madrid.
Y es que hoy mi mejor amigo cumple 17 primaveras. Aunque sea a 8000 km de mí tengo claro que siempre estarás ahí, regañándome y ante todo queriéndome.
Felicidades mi niño, te quiero como nunca y que te espero aquí, que este fin de semana empieza a acabarse, y yo empiezo a desesperarme.
Happy birthday my dear.
Doble A eterno.
miércoles, 16 de abril de 2014
Desde el asiento de copiloto a tu mirada.
Desde que te fuiste todo es verde. Y no me refiero al bar de la esquina, es que todo me recuerda a tus ojos. Los mismos ojos verdes que me volvieron loca tantas noches, los que me enredaron en tu colchón en Diciembre, y de los que me enamoré en Enero.
Un día leí en un artículo que los ojos expresan los sentimientos y las emociones. Tus ojos verdes brillaban tanto como la Estrella Polar, y ahora están apagados. Y a mí me encantaría volver a hacerte sonreír... Pero echa el freno, que aunque te eche de menos tengo tanto que perder...
miércoles, 2 de abril de 2014
J
Están siendo días duros, días de darte cuenta de la realidad, de ver quien estará siempre ahí y quién se fue hace mucho. Están siendo días de mentirse a uno mismo, de decirle al corazón que no te echo de menos, y es que están siendo días grises. Días tan grises como cuando te marchaste en Enero y como cuando volviste en Abril diciendo ¿lo intentamos otra vez? claro que sí cielo, no te olvido ni aunque pasen mil años. Y es que es la verdad, no te saco de mi cabeza a pesar de la tormenta y del naufragio. Porque muchas veces pensamos que hemos conseguido ganar la batalla, que ha ganado la razón al corazón y que lo malo siempre acaba siendo bueno, pero lo cierto es que a veces la vida nos sorprende con malas noticias y con malas jugadas. Vuelven a jugar con tu corazón cada mes de Enero, y siempre acaba rompiéndose. Ya sabes como soy cielo, si tengo un mal día la pago con todos. Y al final fui yo la que pagó mis malos días con la vida, con la misma que me da cosas sin pedirlas y que me las arrebata cuando al fin soy feliz. Yo nunca te pedí que vinieras, pero no te marches jamás. Hoy es uno de esos días que si te hubiera llamado hubieras venido, llevo escuchando música desde que me he levantado y solamente para evitar pensar, para evitar escuchar a mi corazón. Porque no se calla, porque me dice que hoy es 2 de Abril, día de reconciliarnos, y no puedo, hoy no puedo. Estas paredes moradas me acogen durante todo el día, y sinceramente no me apetece irme de aquí. Y es que cariño, en eso de cagarla estamos empatados, pero por eso te pido que me quieras un poquito más, porque a mi no me sale.
martes, 1 de abril de 2014
cuatro
Tu forma de hablar siempre me dijo que había rencor. Que tantas veces dijiste eso de podíamos haber sido... que yo ya hasta llegué a creer que nada, que no podíamos haber sido nada. Ahora me arrastro yo, y te pregunto por tu vida, y es que después de un año sin verte he reconocido que lo nuestro fue bonito, pero fue a nuestra manera. Me preguntas por mi vida, y la verdad es que sigue igual... volví a intentarlo pero me volvió a salir mal. Con mirarme a los ojos has tenido claro que estoy ilusionada por algo y yo me río. Fuiste el mejor regalo de Septiembre, la mejor vuelta al cole y el amor que nunca me hizo daño. Y ahora eres un gran amigo, y gracias.
sábado, 15 de marzo de 2014
Hace tiempo que no pienso en tu cornada... hace tiempo que lo echo a cara o cruz.
Sí, podría darte mi número, y pasarme noches contando los lunares de tu espalda. También podríamos ser agua, o ser de los que se quieren con locura pero nunca lo reconocen. Al principio las ganas de besarnos serían locas, pero después las ganas de ignorarnos ganarían a todo. Los días a tu lado serían lo mejor, y las noches inolvidables, pero llegaría el día que me pusieras la mano en la pierna y yo no lo sentiría. Y dejaríamos de lado los comentarios de los demás, y de paso las ganas. Cambiaríamos el te tengo ganas a mejor lo dejamos para otro día. Y finalmente llegaría el verano. Y diríamos mejor lo dejamos para Septiembre. Y pasarían los otoños como pasan los veranos, como pasan las horas, como pasan los trenes que no cogemos. Pasaría. Y un día, en ese vagón de metro que conecta tu sonrisa con mis ojos nos encontraríamos, y nos daremos cuenta de que sí, que nos queríamos. Y el mundo volvería a ser de color, y nosotros un poquito más triste de lo que ya somos.
Y por eso no, no voy a darte mi número. Ni mis ganas de querer, ni de sonreír. Porque ya he tenido una de esas historias que empiezan bien y acaban mal. Y no me apetece querer a nadie, no me sale. No quiero.
Y por eso no, no voy a darte mi número. Ni mis ganas de querer, ni de sonreír. Porque ya he tenido una de esas historias que empiezan bien y acaban mal. Y no me apetece querer a nadie, no me sale. No quiero.
domingo, 9 de marzo de 2014
No, ya es tarde.
Qué ironía, sale el sol y en mi corazón llueve. Y diluvia. Bueno, no sé por qué me sorprendo, todos los años es la misma historia. Hoy estabas sentado en la mesa de la cocina. Me preguntaste por las notas, los amigos, la salud... te miento, como cada semana, como cada mes, como cada día. Odio filosofía, pero tú ya lo sabes y te ríes. Como cuando me volviste a ver ese 3 de diciembre, las peores 8 horas de tu vida, y de la mía. He conocido a un buen chico, te gustaría. Y te vuelvo a mentir. Ya he perdido la cuenta de las veces que lo he hecho hoy.
¿Te vienes? No, ya es tarde. Y te miento un poco más.
¿Te vienes? No, ya es tarde. Y te miento un poco más.
sábado, 8 de marzo de 2014
Pero ahí estoy, dejándome llevar.
El día de hoy será recordado como el sábado que dejé de echar de menos los sábados a tu lado. La hipocresía se acomodaba en el sofá, el odio y el rencor no importaban, sabíamos dejarlos encerrados en nuestras habitaciones. Todos los días me repetía veinticinco veces qué pasará cuándo no haya ganas como siempre sigues siendo mi número favorito y nada. No pasó nada. Porque siempre fingíamos, siempre nos dábamos besos sin ganas y siempre siempre nos mentíamos antes de dormir.
Hay algo que te escribí en la última carta, un mensaje entre líneas, pero como siempre tú nunca supiste entenderlo. De cada veinticinco errores que tú cometiste, yo cometí veintiséis. Y qué bien sienta reconocerlo, joder.
domingo, 2 de marzo de 2014
Al final de toda historia viene un vacío inmenso, y ese es el momento en el que decidimos de qué rellenar ese hueco. Recuerdos, reproches, culpa... todo se resume en que os habéis perdido. ¿Y sabéis qué? qué lo que importa no es fallar al tonto de la esquina, es fallarse a uno mismo. Y yo ya estoy cansada de fallarme en todo momento.
sábado, 25 de enero de 2014
huir.
1. intr. Alejarse deprisa, por miedo o por otro motivo, de personas, animales o cosas, para evitar un daño, disgusto o molestia.
Huir, eso es lo que hiciste y lo que vas a hacer en 6 meses. ¿Lo peor de todo? que tú mismo reconociste que lo hacías por mi. Que te ibas a 300 km para cambiar de libro. Que no hay otra forma decías. Pues eso no es buscar tu futuro es huir. Y siempre me han dicho que huyen los cobardes... pero claro, ¿qué es lo que eres tú? un cobarde que no supo luchar porque el miedo de enamorarse era más grande que lo que venía después. Dentro de un año y medio me toca huir a mí. A 450 km de Madrid, para que cuando vuelvas, que lo harás, no me encuentres y dejes de buscarme. Para siempre.
Sin embargo ahora mismo mataría por oírte decir que sí que me has querido, como quieren los cobardes.
Las noches de Enero duelen más que las de Febrero.
Y ahora, una vez más la soledad se acomoda en tu lado del sofá. Y tardará en irse tanto como lo que tardes tú en regresar, o simplemente, lo que tardes en irte de este corazón que rompiste tantas veces. Nunca entendí tu capacidad de hacerlo todo mal a las buenas y de estar siempre apoyándome a las malas. Y esta es una cosa que solo tú entiendes. Lo cierto es que entre revoluciones, apuntes, exámenes y cafés te echo de menos. Pero no te echo de menos en la connotación romántica de estas cuatro palabras. Si no que te echo de menos, simplemente. Pero no quiero que vuelvas, solo quiero que de vez en cuando pienses un poquito en mi y te preguntes que estaré haciendo, si soy feliz o sigo siendo la misma idiota de siempre. Si he conseguido volver a enamorarme o he vuelto a odiar las frías noches de Enero.
¿Sabes una cosa? las mejores cosas ocurren en soledad. Y no junto a un egoísta. Y por favor Enero vete ya, y si puedes,
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)