sábado, 25 de enero de 2014

Las noches de Enero duelen más que las de Febrero.


Y ahora, una vez más la soledad se acomoda en tu lado del sofá. Y tardará en irse tanto como lo que tardes tú en regresar, o simplemente, lo que tardes en irte de este corazón que rompiste tantas veces. Nunca entendí tu capacidad de hacerlo todo mal a las buenas y de estar siempre apoyándome a las malas. Y esta es una cosa que solo tú entiendes. Lo cierto es que entre revoluciones, apuntes, exámenes y cafés te echo de menos. Pero no te echo de menos en la connotación romántica de estas cuatro palabras. Si no que te echo de menos, simplemente. Pero no quiero que vuelvas, solo quiero que de vez en cuando pienses un poquito en mi y te preguntes que estaré haciendo, si soy feliz o sigo siendo la misma idiota de siempre. Si he conseguido volver a enamorarme o he vuelto a odiar las frías noches de Enero.
¿Sabes una cosa? las mejores cosas ocurren en soledad. Y no junto a un egoísta. Y por favor Enero vete ya, y si puedes, mejor no vuelvas.

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