domingo, 4 de mayo de 2014

seventeen candles

Se fue una mañana a Texas e iluminó los Estado Unidos con su sonrisa. Me abrazó por última vez un 5 de agosto y juntos lloramos lo que nunca imaginé que lloraría por alguien. Que hace 3 años con un simple hola me demostró que era el mejor amigo que todos buscamos, con el que pelearnos vale la pena. Que gritarnos es otra de las muchas formas que tenemos de querernos, y que ni a 8000 km me olvido de su risa, ni de sus gustos, ni de lo que más odia. Y cómo olvidar su afán por ponernos motes a todos los que le rodeamos. Que por supuesto no me separo ni olvido de sus regalos de Navidad, ni de su última carta, ni del último abrazo. Quizá al principio no valorábamos lo que teníamos a nuestro lado, ni lo que nos hacía sonreír, pero un buen día después de unos gritos nos dimos que cuenta que teníamos lo mejor de cada cosa, lo mejor de una amistad, lo mejor de quererse con locura, lo mejor de ser como hermanos.
Que en estos nueve meses que llevo sin leer su sonrisa he tenido momentos malos, en los que me hubiera encantado coger el teléfono y marcar para escuchar un simple "¿quién?" y dejar de llorar aunque sean unos segundos, aunque luego no valga de nada porque la impotencia no me deje hablar. Pero ahí estaría él, detrás del teléfono diciéndome "tranquila Ann, nadie merece que llores" y yo me sentiría un poco mejor. Y por supuesto, me hubiera encantado llamarle para decirle gritando que todo va bien, que aquí en Madrid el cielo sigue siendo azul, que mis ojos siguen brillando y que le echo de menos como nunca. Que después de estar ocho horas en quirófano todo va mejor, y que los días sin ti son duros, pero que acaban rápido porque necesito que vuelvas.
Porque quizá no tiene un amor en cada aeropuerto, pero tiene un montón de amigos esperándole en cada barrio de Madrid.
 Y es que hoy mi mejor amigo cumple 17 primaveras. Aunque sea a 8000 km de mí tengo claro que siempre estarás ahí, regañándome y ante todo queriéndome.
Felicidades mi niño, te quiero como nunca y que te espero aquí, que este fin de semana empieza a acabarse, y yo empiezo a desesperarme.
Happy birthday my dear.

Doble A eterno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario