A ti, que sabes cómo amansar a una fiera antes y después de cada tormenta.
A ti, que eres mi ejemplo de superación y de vida.
A ti, que me aguantas a las malas, y lo que es aún peor,
a las buenas.
Tú, que estuviste en mis años más duros, y ahora no te rindes
y sigues a pie del cañón,
iluminando con tu faro
iluminando con tu faro
guiándome en las noches más oscuras.
A ti, que me conoces como nadie y me cuidas como a pocos.
Tú, que me llenaste el vaso cuando lo tenía medio vacío,
y me lo arrancaste cuando empezó a derramar,
no solo agua, sino sangre.
Eres la persona con la que pido y quiero pasar
el resto de mi vida.
Y joder, espero que así sea, porque me iría a vivir con cada uno de tus gestos
todos los días de mi vida,
Y recuerda, ni Jaén ni Madrid.
Y no olvides, que tú y yo, y nadie más
Porque sí, aunque seamos un desastre
juntos somos el mejor desastre.
A ti, que amansaste a una fiera, y luego la incendiaste.
Se nos fue la vida en el último suspiro
y solo quedamos tú y yo
pero jamás necesitamos
a nadie más.
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