jueves, 19 de octubre de 2017

Eternamente vencedoras

Quizás todo comenzó con dos promesas, la primera la hiciste por la gente que quieres, y la segunda, muy en el fondo, la hiciste por ti. Y es que, cuando el dolor te ataca y no te lo esperas, es como si te atacase de una manera mucho más fuerte. 
De repente un día despertáis y os dais cuenta de que vuestra vida solo ha empezado a cambiar, que os esperan días de no entender al mundo, de no querer seguir luchando, de quedaros sin ganas. Os preguntáis mil veces por qué, por qué a mí, por qué existe semejante mal en el mundo, por qué no tengo fuerzas, y, finalmente, por qué me cuesta vencerlo.
Os puedo asegurar, que, aunque tengáis momentos de debilidad o  inseguridad, para nosotros, los que os vemos desde fuera, sois el mejor ejemplo de superación.

Se alimentó a base de robarte un poco de vida, se llevó un trozo de tu cuerpo, y sobre todo te quitó el aliento. Pero te dio fuerzas, ganas de seguir adelante y seguridad en ti misma. Empezaste a quererte incluso más. Fue quizás lo más doloroso que viviste y que vivieron los de tu alrededor, pero conseguiste que con tu empeño, confianza y motivación, tu vida comenzase a verse de rosa.

Mucha gente que sufre, y una sola meta; que consigamos salir adelante, que no nos marque nuestra vida. El 15% de mujeres, desgraciadamente, no consigue un final feliz en esta lucha y mientras exista un porcentaje, por mínimo que sea, reivindicaremos por aquellas que fueron presas. Recordaremos y seguiremos brindando en su nombre, porque no les quita de ser vencedoras, y es que cada día me repito a mí misma que en la vida real el malo siempre es el vencido y nunca el vencedor. 

Y a vosotros, hijos, maridos, amigos, familiares, y todos los que apoyáis en este causa, gracias. Gracias por permanecer ahí, apoyando y dando cariño, gracias por no dejar que el barco se hunda y que siga durante todo el tiempo a flote.

Vosotros sois igual de importantes
y vosotras, eternamente vencedoras. 

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