domingo, 29 de octubre de 2017

Volaron las cenizas

He escrito tantas veces nuestra historia, que ya no quedan restos del naufragio.
He pedido tantas veces a la vida que me quieras, que ya no me quedan ganas.
He confiado tantas veces en la huida, que al final se ha vuelto una parte de mí.
Quise crecer contigo, y me volví más niña,
pero menos inocente.
Ya no pienso volver a recoger, como cada día, mi sonrisa de tu mesilla.
Ya he dejado de querer más a tus manos que a mi propia risa,
porque hace años que sé que no me protegen.
He cerrado el libro que un día, hace mucho tiempo abrí,
y lo he quemado. Por si se te ocurre volver, que lo pienses veinticinco
veces antes.

"Y queda un poco lejos cuando me incendiaste, 
y ya soplaron las cenizas
volaron las cenizas."

jueves, 19 de octubre de 2017

Eternamente vencedoras

Quizás todo comenzó con dos promesas, la primera la hiciste por la gente que quieres, y la segunda, muy en el fondo, la hiciste por ti. Y es que, cuando el dolor te ataca y no te lo esperas, es como si te atacase de una manera mucho más fuerte. 
De repente un día despertáis y os dais cuenta de que vuestra vida solo ha empezado a cambiar, que os esperan días de no entender al mundo, de no querer seguir luchando, de quedaros sin ganas. Os preguntáis mil veces por qué, por qué a mí, por qué existe semejante mal en el mundo, por qué no tengo fuerzas, y, finalmente, por qué me cuesta vencerlo.
Os puedo asegurar, que, aunque tengáis momentos de debilidad o  inseguridad, para nosotros, los que os vemos desde fuera, sois el mejor ejemplo de superación.

Se alimentó a base de robarte un poco de vida, se llevó un trozo de tu cuerpo, y sobre todo te quitó el aliento. Pero te dio fuerzas, ganas de seguir adelante y seguridad en ti misma. Empezaste a quererte incluso más. Fue quizás lo más doloroso que viviste y que vivieron los de tu alrededor, pero conseguiste que con tu empeño, confianza y motivación, tu vida comenzase a verse de rosa.

Mucha gente que sufre, y una sola meta; que consigamos salir adelante, que no nos marque nuestra vida. El 15% de mujeres, desgraciadamente, no consigue un final feliz en esta lucha y mientras exista un porcentaje, por mínimo que sea, reivindicaremos por aquellas que fueron presas. Recordaremos y seguiremos brindando en su nombre, porque no les quita de ser vencedoras, y es que cada día me repito a mí misma que en la vida real el malo siempre es el vencido y nunca el vencedor. 

Y a vosotros, hijos, maridos, amigos, familiares, y todos los que apoyáis en este causa, gracias. Gracias por permanecer ahí, apoyando y dando cariño, gracias por no dejar que el barco se hunda y que siga durante todo el tiempo a flote.

Vosotros sois igual de importantes
y vosotras, eternamente vencedoras. 

lunes, 16 de octubre de 2017

Y después, todo

Lo cierto es que sobre unos cimientos ya derruidos no podías construir nada, es por ello por lo que preferiste no mirar nunca abajo, y seguir avanzando. Hay veces en la vida que necesitamos hacer una pausa, replantearnos si las vistas que tenemos frente a nuestros ojos son con las que soñamos en un principio, y creéme que no hay nada que duela más que ver que el paisaje está ardiendo.

“Después de comerse a besos y de sentirse como extraños en ese asiento de atrás, empezó a pensar en lo frío que era todo. En que ella no estaba hecha para lo que llevaba haciendo años. Quería querer, tener complicidad y sobre todo reír. Le pusieron la mano en la pierna, y lo único que sintió fue frío. Tardó solo un minuto en volver a vestirse y en volver a poner sus sentimientos en orden. No quería tener otra vez lo que tuvo y no tuvo, no quería notar el frío del invierno en compañía, esta vez quería hacerlo sola. Arrancó el coche y sonó en la radio aquella canción de Pereza que tan bien describía el momento que acababa de vivir. Que venga la magia y estemos solos, solos, solos, solos.
Una hora después, ya en su casa, se dio cuenta de que jamás había existido esa magia de la que habla Pereza en algunas de sus canciones; solo una especie de pasión que no se parece en nada a la que había vivido con esa otra persona. Aquella noche se dio cuenta de que no quería unirse a otro cuerpo, ni quería a alguien que la llevase a lo más alto para luego ahí empujarla al vacío. Quería ser feliz, y eso solo lo conseguía volviendo a ser esa niña que escribía todos los domingos, que se paraba a mirar el paisaje cada noche, convencida de que aquello que estaba viendo no podía ser más bonito.”

Finalmente lo comprendió: no juegues encima de una cicatriz que no está curada del todo, deja que se termine de cerrar y luego, cuando todo esté en orden y el paisaje sea como recordabas, vuela otra vez.

martes, 10 de octubre de 2017

Todo lo que estás buscando está en ti

Ni poesía ni prosa. Ni puente ni ahogado. Ni rima ni melodía. Ni tú ni yo.
Te acostumbraste a escuchar a los demás, y con ello a todo el que te decía que nada era posible y que tú no eres suficiente. Que sin tu media naranja no hay poesía, y que es imposible ser prosa si no sufres. Que jamás podrás ejercer de puente si precisamente la persona a la que quieres se está ahogando, porque decían que sin ganas no queda nada. Que no hay mejor rima que la de vuestros gritos cuando no podéis más, y la única melodía es un adiós, que, insatisfecho, intenta cumplir promesas.
Que los sueños dejaron de ser sueños cuando se cumplieron, y empezaron a serlo cuando, cada noche de domingo, perdías la batalla una vez más.
Dejé de escribir acerca de los sentimientos, promesas y ahogos la misma noche en que me dijeron que me querían. La misma noche en que me di cuenta de que jamás necesité planos para construir mi futuro contigo.

Y ahora, un poco de realidad; ya que las cosas no son cómo te las contaban. Pues no necesitas a tu media naranja para hacer poesía, porque probablemente no exista tal persona, y no necesitas poesía; es la poesía la que te necesita a ti para existir. Que la prosa es lo más bonito siempre que hable de uno mismo, y siempre que consiga ser tu salvavidas en medio de este océano, donde hace tiempo yo ya me perdí. Que has de cambiar tu papel en esta vida, que jamás te volverás a ahogar y que siempre serás el puente que conecte una sonrisa vencida con la vencedora. Que existen millones de rimas mejores que el cansancio de no poder más y melodía es algo tan sencillo como oír los pasos de mamá cuando va a darte el beso de buenas noches y tú, te haces la dormida.
Que no necesitamos nada más que cariño y amor, el problema viene cuando te cuentan que poca gente está dispuesta a dar algo por ti.