domingo, 19 de noviembre de 2017

No nos queda ya nada en común

Frío y hielo,
como diciembre o enero,
aunque esta vez lo noto más.

Paré de contar tus lunares
para empezar a escribirte cartas.
Después, las rompía y las dejaba volar,
y es que ellas llegaron más lejos
de lo que tú y yo hemos llegado
nunca.

Ahora, me dedico a guardarlas
en un cajón escondido,
con la esperanza de que así,
algún día las leas.

El invierno se ha plantado frente a mí
y me ha rogado que aguante,
solo un poco más.
Y yo, en un acto de rebeldía
las he quemado.

Quemaré hasta la última carta,
porque si no te tengo, dime
para qué las quiero.
Al menos así dan calor.

Hace tiempo, tú eras mi calor.
Y ya no.

"Viva la vida entera y la soledad
lo que ahora tengo es mucho más 
de lo que tú me das."

domingo, 5 de noviembre de 2017

Hoy, tarde como siempre y puntual como todos los domingos, mi corazón ha vuelto a echarte de menos. Y no, no es la primera vez que lo hace, pero ojalá lo fuera. Pero es que hoy, después de cinco años, alguien ha resumido tu noria de vida en un café, y me dicen que ahora fumas demasiado, y que en el fondo sigo siendo tu refugio favorito, y que, más aún en el fondo, sabes que tú sigues siendo el mío. Y me doy cuenta de que llevas razón, que siempre que algo me agobia, me enfada o me quita el aliento, pienso en que nada se compara a lo que tú y yo vivimos, que a nadie quise más y que nadie me hizo tanto daño.

Y créeme, ésta es otra forma de curarse.

Hoy, como todas las semanas, he pasado por delante de tu casa, y he de confesar que siempre he querido pararme frente a tu portal para que me explicaras lo que llevo años intentando entender. Por qué, y no por qué te fuiste, ni por qué me mentiste, sino por qué no me perdonaste tú a mí, cuando debía ser al revés. Y hoy me he atrevido, y sentada frente a tu portal, nos he visto; la primera pelea, la mejor noche y la peor mañana. El primer portazo y el último. Aquella que fue mi segunda casa durante años, y yo, tu segunda opción durante meses.
Sabría que te vería, porque te conozco, y sabría que me entenderías, porque me conoces. Y en ese preciso momento, el mundo desaparecería, y entendería por qué, y tú, después, también lo entenderías.

Hoy, tarde como siempre, mientras esperaba en tu portal a que mi vida volviese a ser la de hace cinco años, te he visto. Entonces, me he dado cuenta de que jamás he vuelto a querer esa vida, ni nada que se le parezca.


Ni me gusta, ni me conviene.
Y me he ido,
por donde he venido.