miércoles, 5 de junio de 2013

Y después de un verano, un otoño, un invierno y otra primavera, sigues aquí, en mi cabeza... y tus recuerdos rompen con la tranquilidad que me da tu inexistencia.
Ya ha pasado un año desde la última vez que tus ojos me miraban con deseo, que esperabas que saliese de clase para llamarme. Un año... y parece que fue ayer cuando me perdía en tu mirada, en tus ojos... en tus brazos. ¿Y qué pasa si aún te recuerdo? Dudo que ya te olvide.. que olvide tu nombre, o que olvide porque me hacías sentir especial. Y es que recuerdo aquella noche de domingo... cansados tal vez por la necesidad de vernos o por la falta de sinceridad.
Tal vez aquella noche iniciamos el final de todo... y nos dijimos tantas cosas... y nos dejamos por decir tantas cosas... Yo me pasé todas las noches de verano escribiendo cómo me sentía y lo que te necesitaba en esos momentos... pero lo que pasa es que no apareciste, llevas ya un año sin querer saber de mí... como si la que hubiese hecho todo mal fuera yo... es increíble lo equivocado que estás.
No te echo de menos... echo de menos cómo me hiciste sentir... y cómo me enseñaste a no prometer siempres ni mañanas... 
Pero tú me diste ese miedo a querer.. a sentir... ese miedo a ilusionarme... ese miedo a enamorarme.
Y desde que te marchaste es como si una maldición hubiese caído en mí. Nadie me ha querido desde ese mes de junio...Y si lo han hecho ha sido una noche... aunque eso ya es más de lo que me quisiste tú.
Y es que llevaban razón... no podía enamorarme de ese que tocaba la guitarra y me hacía sentir única.. no podía enamorarme de aquel que me dedicaba canciones... no podía enamorarme de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario