Días en los que no sale el sol, en los que te quedas en casa encerrada y lo único que puedes hacer es parar y observar como va tu vida. Pero a veces te llevas una decepción cuando ves que estás viviendo tu vida deprisa, sin disfrutar de los mejores momentos. Que te levantas, estudias, y cuando llegas a casa sales, porque tienes miedo a la soledad.
Y hay días que esa soledad llega, entonces miras hacia atrás, y piensas en todos los errores que has cometido y en lo que tanto tiempo llevas evitando pensar; en él.
Y cuando ves que todo lo que habéis vivido es muy probable que ya no vuelva, una lágrima ronda por tus mejillas.
Al día siguiente, cuando la soledad ya no está sales, y otra vez, vives deprisa sin pensar en lo que haces, y piensas que eres feliz. Hasta que vuelves a pensar y se repite la misma historia.
Porque a veces es mejor caer para ver la realidad, y entonces te levantas y ya está. No pasa nada siempre y cuando no se convierta en una costumbre y sepas reaccionar.

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