Bueno, quizás tengas razón. Me hiciste daño porque dejé una gran parte de mi vida en tus manos. Que en realidad no me hiciste daño tú, me lo hice yo por caer en el mismo error una segunda vez.
Y si, lo reconozco, fui una tonta dejando todo en tus manos, dejándote el poder de destrozarme otra vez. Pero esta vez no me has destrozado, es más me has dejado claro a quien tengo, a quien tuve y a quien tendré en un futuro en mi vida. Y lo peor es que aún espero tu llamada, aún espero que volvamos a ser amigos, aún espero y tengo la certeza de que volveré a abrazarte.
Pero vete, vete de mi vida, déjame en paz. No sigas luchando, de nada sirve ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario