miércoles, 11 de abril de 2012

Lo siento, pero aún duele.



Vuelves. Vuelves a hablarme, vuelves a hacerme creer que soy algo más que tu amiga, me dices que todo el tiempo sin mí no ha sido absolutamente nada, que todos los besos que has dado han sido sin cariño, intentando insinuar que la gente con la que estuve no fue nada comparado contigo. Vuelves a decirme que soy la razón de tu sonrisa, me dices que podríamos intentarlo otra vez, me escuchas, me abrazas. Intentas que me enamore otra vez de tí e intentas hacer que sonría como sonreía a tu lado, de esa sonrisa de la que te enamoraste en ese mes de septiembre, y la misma que tú apagaste ese mes de enero. 
Vuelves a recordarme la hostia que nos dimos, esa que me dejó tan marcada, que aún el dolor permanece. 
Y yo te sigo queriendo. Te olvidé, pero no del todo, pues siempre que veía tus fotos, tus cartas, tu teléfono en el móvil, tus mensajes y demás hacías que un zoológico apareciese en mi estómago. Se puede decir que te quiero, pero no de la forma en la que te quise ese mes de septiembre.
Vuelves, pero esta vez no quiero que vuelvas, quiero que te vayas, que me dejes vivir mi vida y que te des cuenta que cuando pierdes algo no siempre lo vas a recuperar. 

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