Dices que odias todo lo romántico,
que el amor no existe.
Que es eso que algunos fingen
porque todos buscan sentirse queridos
sin importar querer a la otra persona.
Dices que los domingos son días amargos,
que existen para los tristes.
Aquellas personas que se hacen los duros
pero que no tardan en romperse
cuando algo no sale bien.
Dices que necesitabas mi sonrisa
en tu mesilla,
cada madrugada.
Pero jamás me miraste con buenos ojos.
Siempre esperabas a que nos alcanzara
el naufragio,
para así salir corriendo.
Porque eso es lo fácil, y tú no arriesgas.
Y como no arriesgas, no luchas
Y te conformas, con lo que viene,
con lo que se va.