Y me dijeron escribe y aquí estoy, tirada en el césped de mi casa escuchando a las motos pasar, a los jóvenes gritando "vamos a beber hasta morir" y lo único que me sale es reírme con ellos. Ya no me gusta beber porque me recuerda a ti y a mi (¿en que momento dejó de ser nosotros?) y porque las resacas no son lo mismo desde que no vienes a decirme que me levante, que el dolor de cabeza no se va a ir aunque me quede tirada en tus sábanas. Y ahora sé que dejaste de llevar razón cuando pegaste aquel portazo. Era cierto, el dolor de cabeza iba a seguir estando ahí; pero todo lo demás lo dejé en tus sábanas, incluso mi manera de quererte.
Y ahora son las 21:04 y los que quieren beber hasta morir me dicen que tal vez no te olvidaré fácilmente, pero que desde luego estas no son formas. Y vale, no voy a beber hasta morir... pero esta noche beberé hasta olvidar.
miércoles, 30 de julio de 2014
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)