sábado, 31 de agosto de 2013

Septiembre, recuerdos, dolor.

Querida A. ;
Sí, he vuelto. Después de 12 meses aquí estoy, como cada año. Me echas de menos ¿verdad? Se te nota en la mirada... es una mirada triste, la última vez que te vi era una mirada distinta... tus ojos brillaban de amor, aunque ahora también brillan, pero brillan de otra forma. No es porque estes llorando... ¡es porque estás cubierta de morriña!
¡¿ves, ves, ves, ves, ves?! ¡Te lo dije, te avisé! No podías enamorarte en Septiembre, bueno, no podías enamorarte, en general. No iba a salir bien ¿lo ves?
Pues he vuelto porque me echabas de menos, porque te gusta empezar a sentir el frío y la lluvia, porque estás cansada de verano y necesitas otoño. He vuelto para desafiarte, para llenarte de recuerdos, de morriña y de ganas de echar de menos. He vuelto para que te arrepientas, para que te pares a pensar en lo que pudo ser y no fue. He vuelto para que te rindas... para que veas que después de un año no vale la pena seguir luchando. He vuelto, y al final me dirás quién ha ganado el reto, si tú o yo.
Así que tú dirás... ¿capaz o incapaz?

Las palabras se las lleva el viento... ¿seguro?

Y es que estos últimos días me ha dado por pensar en por qué las cosas no salen como queremos que salgan, y aunque decimos que las palabras se las lleva el viento a mi me gusta pensar que no es del todo cierto.
Hay palabras que se te graban en el alma... a veces porque duelen tanto que es imposible borrarlas, otras son esas palabras que llevabas tanto tiempo esperando que cuando las escuchas piensan que te han salvado. El problema llega cuando esas palabras que tan feliz te hacen salen de la boca de otro. Y ese otro no es tu primer amor. Y te salvan... durante 7 meses,  hasta que ves todo claro y te caes.
A mi me gusta pensar que mis palabras estarán siempre grabadas en este blog, que para muchos no significa nada... pero para mi es mi rincón favorito para cuando estoy mal... mis palabras me han ayudado a levantarme cuando peor estoy, me han ayudado a sonreir cuando quería llorar, y me han enseñado que a veces no hay otra solución que romperse...
Por supuesto luego está esa gente (me incluyo) que dicen que los hechos son mejores... pero sin palabras mi rinconcito favorito, ese que me ha salvado tantos domingos, no existiría. Y yo estaría más rota de lo que ya estoy. Y qué triste sería ¿no?

viernes, 30 de agosto de 2013

Y el mundo dice NO.

Es viernes y A. se ha levantado con ganas de comerse el mundo. Es agosto, el último viernes de sus vacaciones, pero hoy nada puede estropearle el día excepto tú, por supuesto. Se levanta sola, hace tiempo que no tiene sus besos... pero ya ha llegado a un punto en el que está bien sin ellos. A. desayuna, se pone esos pantalones que le hacen un cuerpo perfecto y se mira al espejo. Hoy no necesita peinarse, hoy quiere ir con pinta de haber pasado una noche loca, aunque la verdad sea que ha pasado una noche igual a las 235 noches anteriores... llorando y cubierta de morriña. Pero eso ya no es problema ¿o acaso lo es?
Coge su bolso y se dirige al metro. Ve a sus amigas después de todo el verano. Las abraza, ríen y pasan un día increíble.. Pero al volver se encuentra aquellos ojos negros. El mundo se para y A. vuelve a tener esa sonrisa que dice ¡sálvame, llevo meses esperando este encuentro... llévame contigo! Pero no, hoy no será... esos ojos negros han decidido pasar de A. ... pequeña y frágil, te vuelves a sentir sola y el mundo dice NO.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Te prometo que te quería.

Y entonces te das cuenta. Ha pasado ya un año de vuestro primer te quiero, te das cuenta de que ninguno ha conseguido bajarte la luna junto con las estrellas. Y sí, hace un año se cumplió el deseo, pero lo pediste mal. Fuiste el único que no me prometió nada pero que en cierto modo conseguiste cumplir lo que los demás no pudieron. Y que después de ese beso hace ahora ya casi un año no he conseguido borrar las sensaciones que me hiciste sentir. Y te quiero, pero ya da igual.
Y sé, ahora mejor que nunca, que me equivoqué. Que cometí el mayor error que una puede cometer.
Y tú y yo no estamos destinados a estar juntos, y no queremos verlo. 
Decimos que el tiempo dirá,  porque estamos seguros de que en el futuro volveremos. Pero no entendemos que el primer amor nunca se olvida. Que nunca termina de apagarse y que nunca sale adelante. Envidiamos a los primeros amores que sí salieron adelante. Y qué suerte tuvieron ¿verdad? Pero vivimos en una época en la que no sabemos lo que es el amor. Y por lo tanto no sabemos cuidarlo. Y como ya he dicho en muchas ocasiones ese fue mi mayor error.